En momentos de necesidad podéis facilitaros el manejo del perro sin causarles daño con un halty casero.

Hay muchas herramientas que dicen ayudarnos a controlar fácilmente a nuestro perro durante el paseo o cuando se ponen nerviosos. Muchas de ellas no son muy efectivas, o son dañinas para el perro.

Pero entre las que sí son efectivas hay una que es nuestra preferida, pues no lastima al perro y reduce la necesidad de aplicar fuerza por nuestra parte. Son los halty y los canny collar.

Nosotros recomendamos sobre todo el uso del segundo, el canny-collar. La diferencia entre uno y otro radica en el punto de sujección y de forzado de posición. Ambos sistemas consisten en una cincha que recorre el morro del perro.

En el halty, la sujección viene bajo la barbilla, forzando a girar la cabeza al lado desde donde tires. El canny-collar se sujeta desde detrás de la cabeza, y obliga al perro a bajar la cabeza ligeramente. A largo plazo, el halty puede ocasionar molestias de cuello, sobre todo si el perro o el humano son propensos a los tirones. Pero como os digo, esto es a muy largo plazo. El canny-collar es mucho mas dulce.

Este video-consejo es para que lo utilicéis si durante un paseo llegáis a sentiros en la necesidad inmediata de aumentar el control sobre vuestro perro.

Os mostramos como preparar un Halty casero en un instante

Aquí os dejo un vídeo de cómo se coloca y utiliza lo que llamamos “halty casero”. Este sistema no es otra cosa que un cordel o una correa que se aplica sobre el morro y por detrás de las orejas, y con la que controlamos con apenas esfuerzo los arranques de agresividad de nuestro perro.

El sistema es totalmente indoloro (podéis colocároslo  vosotros en vuestra mano y dad un tirón, ya veréis que es menos molesto aún que el uso de la correa habitual) y ejerce una sensación en el perro de ser controlado que les abstrae enseguida del motivo de su ira.

He de advertir que las primeras veces que se les aplica tienden a tratar de quitárselo por todos los medios, no porque les duela, sino porque se les impide que hagan lo que quieren. Daos cuenta de que la mayor parte de los perros agresivos son al mismo tiempo perros inseguros, y cuando se ponen bravos es en un intento de alejar a los perros, los que causan su inseguridad. No debéis dejar que se lo quiten.

Mi truco es ponerme a caminar deprisa o incluso correr tirando de él. De este modo se ve obligado a caminar y dejar de quitárselo. Hacen esto por extrañeza y porque no tienen claro en qué manera afecta el llevarlo a su seguridad. Si tenemos calma, paciencia y constancia, acabará dándose cuenta de que no es molesto y que no le afecta salvo cuando se pone agresivo, momento en que le hace bajar la cabeza hacia abajo, distrayéndole de la visión del otro perro.

Si lo necesitáis con regularidad, es preciso que compréis un halty o un canny-collar, ya que son más seguros, cómodos y manejables que este manufacturado. Como os decimos, lo recomendamos sólo para situaciones inesperadas en las que necesitáis tener un mayor control del perro sin dañarle.

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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