Os traemos unos cuantos consejos sobre educación canina, porque es una tarea muy bonita, pero también muy compleja.

Dependiendo de cómo nos tomemos las cosas, lo mucho o poco que conozcamos de comportamiento canino, será más sencillo o no. En base a la ayuda o la carga que nos ofrezcan los de nuestro alrededor, estaremos mas o menos tentados de tirar la toalla. Estos consejos sobre educación canina os guiarán sobre cómo encarar la situación.

La paciencia lleva al orden. La impaciencia, al caos

Educar a un perro no es tarea de un día. En realidad es un trabajo a largo plazo, que además necesitará un mantenimiento frecuente a lo largo de la vida del animal. Os vendrán bien algunos consejos sobre educación canina. Por ello os recomiendo que os arméis de paciencia desde el primer día.

Sí, seguro que habréis leído esto mismo en cuantos libros y foros sobre adiestramiento de perros hayáis consultado. ¿Os imagináis por qué? Porque la paciencia con el es fundamental e imprescindible. Perder la paciencia ante la insistencia, el alboroto o incluso los destrozos que provoque un perro no servirá de nada en su educación, no obstante puede incrementar los nervios del animal, reforzar su conducta o reafirmar su necesidad de destrozar cosas como herramienta de reducción de estrés. La impaciencia nos lleva irremediablemente hacia el caos.

Vais a comenzar a tratar de moldear el comportamiento natural de un animal, quizá incluso de un cachorro, para que se ajuste gradualmente al que deseáis, y eso no es rápido. Imaginad que os lo pidieran a vosotros… A partir de ahora, orinareis a una hora concreta y siempre donde diga vuestro amo. Se come cuando, donde, lo que desee y en la cantidad que él decida. Aunque seas capaz de correr kilómetros diarios, tu espacio será limitado, y cuidado con tropezar y romper nada. Y aunque tengas la necesidad de hacer ejercicio porque te notas nervioso, debes esperar a que tus necesidades coincidan con las posibilidades de tu amo. ¿Veis?

Nuestro propio modo de vida, en el que estamos ajetreados medio día y agotados el otro medio, causa muchas incomodidades a nuestros perros. Y tardarán algo de tiempo en tener el temple necesario como para convertir la mayoría de tus rutinas en las suyas.

 

El lenguaje con los perros es la calma

Y si la paciencia ha de ser vuestra mejor herramienta, la calma ha de ser vuestro nuevo idioma. Calma verbal y corporal. Debéis inspirar, guiar, al perro para que alcance el estado de equilibrio que deseáis de él. Para ello, vosotros deberéis alcanzar antes ese estado de calma y equilibrio. Si vosotros no sois capaces de aguantar las emociones unos segundos… ¿Creeis que un perro va a poder aguantarlas durante horas?

Pensadlo bien… aunque físicamente nos dan mil vueltas, mentalmente les sacamos clara ventaja. Y si nosotros no somos capaces de detectar los problemas, analizar sus causas y darle soluciones… ¿En verdad pensáis que ellos sí que lo están? Ni mucho menos. Los perros viven el momento, se adaptan a su entorno y solo con mucho trabajo por parte de los humanos, moldeando la situación para que acabe como queremos y premiando cada vez que se obtiene ese resultado (o su aproximación, que a veces no es poco) obtendremos el éxito.

¿Nuestro consejo? Permanecer serenos y en silencio tanto como sea posible. Si queréis que pase de una estancia a otra, en lugar de pedírselo símplemente entrad vosotros en la estancia deseada y esperad en silencio. El perro seguirá el movimiento de una persona calmada casi inmediatamente, por curiosidad. Si le llamamos desde el quicio de la puerta, subiendo el tono y repitiendo nuestra orden con insistencia, le causaremos inseguridad y preferirá aguardar hasta que nos calmemos.

Hasta los perros más movidos valoran la calma en los demás, porque les permite entender mejor las señales que emitimos.

 

Objetivos fáciles y sensatos. Paso a paso, uno detrás de otro

Es importantísimo que os tracéis una hoja de ruta sobre lo que queréis conseguir, marcando claras prioridades. No es lo mismo enseñar algún comando de obediencia básica a un perro joven que tratar de ayudar a un perro adulto a superar alguno de los diferentes tipos de problemas de conducta canina. Estos consejos sobre educación canina deberían ayudaros a tener algunos pasos clao, pero debéis tener muy claro qué estáis trabajando en cada momento.

En una escala de valores, la socialización canina es mucho más importante que realizar un junto, soltar la pelota o dar la patita. Con esto no os desanimo a que tratéis de enseñarle cuantas cosas se os ocurran. Practicar la obediencia le ayudará a tener herramientas, y aprender diferentes trucos mantendrá su cerebro activo. Tan solo os pido que si en el transcurso del ensayo de una de esas actividades surge una situación más importante, descartad la de menor gravedad y centraros en que la otra transcurra lo mejor posible.

Es decir, si cuando practico el sentado con mi perro en un parque aparece una situación estresante, como el tronar de un petardo, a los que teme, liberaré al perro de  cualquier obligación de mantenerse en el sitio y trataré de ofrecerle diversión y juego mientras nos alejamos de allí. Sumar dificultades antes de estar preparado no le va a ayudar.

 

Atended y respetad su lenguaje gestual

No es muy sensato pensar que tu perro debería comportarse correctamente por que sí, porque probablemente ya se esté comportando correctamente, aunque en base a su naturaleza y no a la tuya. Cuando tratamos de forzarles a hacer algo que no les gusta, que les estresa o les incomoda, el perro comunica su desagrado con un amplio abanico de señales. Pero la mayoría de los humanos tan solo repara en las más drásticas: el gruñido y el marcaje.

El significado de los relamidos, de los bostezos o de los pestañeos. El girar la cara para no forzar el contacto visual directo, el rascarse o hurgar en un suelo vacío. El dar vueltas, el castañeteo de dientes, la posición de las orejas, cola y hombros… Todo ello es comunicación canina. No están chiflados, tratan de hacernos ver algo. Pero generalmente estamos tan ciegos…

Perder algo de tiempo en aprender a comprender su lenguaje corporal reducirá el tiempo que deberéis emplear para cualquier cosa que le enseñéis. Porque podréis interpretar su estado de ánimo, su nivel de confianza y de interés. Entender os ayudará a respetar aún más, y ese respeto os será recompensado con creces. El perro que se siente comprendido tiene muchísimos menos motivos que le lleven a convertirse en problemático. Y viceversa.

 

Siempre diferente, siempre divertido

Cuando practicáis algún comando, como la llamada, el sentado, etc… veréis que hay que repetir una y otra vez los mismos ejercicios. Esto se hace porque los perros aprenden a través de las experiencias, y cuanto más previsible sea una situación, mayores garantías de que el perro responda como deseamos.

Pero esto no quiere decir que tenga que ser una actividad anodina, rutinaria o aburrida. Al contrario, si el perro no encuentra diversión perderá su interés por ella, su asociación será mucho más pobre. Este es uno de los más importantes consejos sobre educación canina. Siempre podréis introducir pequeñas variaciones, juegos entre ejercicio y ejercicio, premios más valiosos… todo ello hará que cada ensayo sea una experiencia divertida y gratificante. No solo ayudará a enseñarle mejor sino que logrará que quiera seguir entrenando más tiempo.

Nosotros recomendamos siempre el adiestramiento con métodos amables y técnicas en positivo. Muchas personas creen que eso se basa tan solo en dar comida al perro tras cada ejercicio. La comida es algo valioso para el perro, pero también hay que reforzar con juego, caricias o halagos.

Pero fijaos que he dicho “También”. No tengáis prisa por abandonar los premios. No lo veais como un gasto inutil, sino como la forma más barata para vosotros y sabrosa para él de habituarle a actuar como os gusta.

 

Diseccionar los problemas en pequeñas porciones

Importantísimo este aspecto. Intentad comeros un melón de un kilo de una sola vez, abriendo la boca y masticando. Complicado, ¿Verdad? Pero si cortáis rodajas pequeñas todo es mucho más fácil de digerir. Es el mismo principio.

El último de nuestros consejos sobre educación canina es que cuando comencéis a enseñarle algo a vuestro perro, tened en cuenta que quizá al principio le resulte muy complicado de entender. Si le queréis enseñar el tumbado, felicitar y premiar inicialmente cualquier aproximación (mirar hacia abajo, acercar una pata al suelo…), y con las repeticiones podréis ir perfeccionando.

Si por el contrario estáis tratando que aprenda a superar la presencia de algo que le desagrada (bicicletas, patinetes o niños gritando), comenzar al principio entreteniendo y jugando con el perro con esos estímulos desde mucha distancia. Vuestra actitud ha de ser muy activa, debéis entretenerlos, para que experimenten buenas sensaciones pese a ver y escuchar aquello que no le gusta. Poco a poco, con el transcurso de los días, iréis reduciendo distancias.

Redordad: si no es capaz de gestionar su respuesta adecuadamente desde gran distancia y durante poco tiempo, sin duda alguna no lo conseguirá a menor distancia o durante un lapso de tiempo mayor.

 

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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