Los mordiscos de los perros.

Aunque nos resulte aterrador, los perros utilizan la “violencia” de forma constante. Es algo natural en su forma de entender el mundo. Es casi un modo de comunicación, y como tal dispone de diferentes señales para expresar distintas cosas.

Pero esta agresividad no siempre indica una intención de hacer daño, sino simplemente de dejar claras las posturas. Los ataques pueden tener como objetivo tanto a personas como a otro perros, y puede producirse durante una pelea o como acto aislado para hacer retroceder a una amenaza.

Por eso es conveniente identificar el modo en que el perro ha atacado, para ser conscientes de cómo percibe la situación y poder actuar de un modo u otro para evitar un final doloroso. El británico Dr. Ian Dunbar, escritor y veterinario experto en conducta canina, clasificó las agresiones provocadas por mordeduras en seis niveles distintos:

Agresión Nivel 1.- Amenaza

Quiere expresar tan solo una advertencia y revela una intención de fallar a propósito en el ataque. El perro lanza mordiscos al aire, sin tocarnos siquiera. Es una señal más frecuente de lo que pensamos, y no revela una falta de socialización. Suele darse cuando el perro está siendo sometido a una molestia constante y trata de decir: ¡Déjame en paz un rato!

Agresión Nivel 2.- Aviso.

Ahora sí que hay contacto físico con la piel, aunque no pasa de un simple apretón. Los perros que muerden de esta manera están tratando de lanzar una advertencia más seria, y con ello quieren decir que si les sigue molestando, el próximo mordisco no será tan “inocente”.

Agresión Nivel 3.- Rechazo.

En este nivel ya aparece la sangre por vez primera. El animal lanza tan solo un mordisco, en el que generalmente hunde uno o los dos colmillos, pero con una herida muy poco profunda. Lo que el perro trata con este mordisco es finalizar de inmediato con la molestia o la amenaza a la que está sometido. Este nivel es delicado, pues las posibilidades de escalar al siguiente peldaño dentro de la clasificación son muy elevadas. Como podréis suponer, esta agresividad debe ser tratada de inmediato para evitar ir a mayores.

Agresión Nivel 4.- Castigo.

Ahora la violencia es totalmente real. El perro intenta herir y neutralizar a aquello a lo que considera amenaza, mordiendo con fuerza, ejerciendo mucha presión y sacudiendo el miembro mordido. Generalmente, este tipo de ataques conlleva la aplicación de varios puntos de sutura, aunque también puede provocar, por las sacudidas, la ruptura de algún hueso. En este punto podemos asegurar que el perro no tiene inhibición alguna para morder, y su próximo ataque puede ser aún mucho más grave.

Agresión Nivel 5.- Peligro.

Ahora no podemos hablar de un único mordisco, sino de una sucesión de varias mordeduras. Las causas por las que un perro llega a este nivel pueden ser varias: siente verdadero miedo por su integridad, ha lanzado varias advertencias que han sido desoidas o ha alcanzado un nivel de excitación tal que no puede rebajar su nivel de agresividad mientras esté presente el elemento que la ha desencadenado. Como sea, el peligro es real, y dependiendo de las dimensiones del perro puede ser incluso mortal. Alcanzado este nivel de agresividad, el animal representa un peligro tanto para los desconocidos como para la propia familia, pues la excitación puede llegar a inhibir su “razón”.

Agresión Nivel 6.- Mortal.

Este nivel es letal. En él se encuentran los perros que ya han matado a alguna mascota o persona. Las consecuencias para el propio perro dependerán de la especie a la que pertenezca su víctima. Si el fallecido es otro perro y no hay precendentes, pasará a la lista autonómica de animales potencialmente peligrosos, pero de ser un ser humano, su final será, casi con toda seguridad, mucho más negro.

Lo cierto es que, si no se controla, el paso de un nivel a otro es casi un hecho. Si he tenido una conducta violenta digamos, de nivel dos, y el resultado ha sido satisfactorio para mí, el perro, es más que probable que no tarde en habituarme a responder de esa manera e incluso probar el nivel 3 cuando me enfrente a un peligro o rival aparentemente más fuerte.

Pero no hay que tirar la toalla. La mayoría de estas conductas, sobre todo las de nivel 1 a 4, suelen ser causadas por un peligro presupuesto por el perro, no por un peligro real, fruto, casi siempre, de las inseguridades de perros y dueños. Afortunadamente, aumentar la confianza de un perro en su dueño es algo más que factible, y con ello se logra incrementar la “tolerancia ante los peligros” del perro.

Si considera que su perro ha alcanzado en alguna ocasión los niveles 3 o superior, desde aquí le recomendamos que se ponga en contacto con nosotros o con cualquier otro educador o adiestrador canino que le inspire confianza e inicie un tratamiento para controlar la agresividad, pues las consecuencias pueden ser muy graves tanto para su perro como para usted o los que le rodean.

 

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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