Pasear al perro es algo vital para cualquiera de ellos

Aunque con los rigores del verano casi no apetece hablar de salir a pasear al perro, creo que a muchos os interesará conocer el por qué es tan importante para los peludos que nos saquen a pasear.

Sí, esa tarea que tan poco gusta a la mayoría de los seres humanos. Es, quizás, la excusa más utilizada a la hora de rehusar el adoptar un perro. Pero si lo miramos bien, pasear al perro incentiva el oxigenar los pulmones, mejorar la circulación sanguínea o entablar nuevas relaciones sociales.

A menudo, incluso, lleva a descubrir nuevos lugares de su propia ciudad. Muchos propietarios sacan a pasear al perro con desgana y prisa, instándoles a aliviar sus necesidades con premura para regresar cuanto antes a la comodidad del hogar. No se percatan de todas esas otras necesidades que tienen los perros y que no se ven saciadas en ese tipo de paseo.

Claro, los humanos vivimos una vida ajetreada, con poco tiempo para nosotros mismos. Resulta duro sacrificar parte de ese poco tiempo en sacar a pasear al perro, pero eso es algo inherente al hecho de adoptar a uno. No se puede tener un perro a tiempo parcial, según disponibilidad. Pero no os piden salir a pasear por vicio o para fastidiarnos. Lo hacen por diversas necesidades, muchas de ellas poco contempladas por los propietarios.

Para hacer sus necesidades.

Por que a nadie le gusta encontrarse el regalo en mitad del pasillo. Pero hago una advertencia: Cada vez que un amo mete prisa a su perrito para que haga sus cosas y justo cuando éste lo hace, le lleva inmediatamente de vuelta a casa, aumenta las posibilidades de que ese perrito asocie el hacer caca con un castigo y deje de hacer caca en el exterior.

Esto eleva el riesgo de problemas mayores, como la aparición de actitudes coprófagas. Por ello mi consejo es que, después de que hagan caca o pis, continueis el paseo por lo menos cinco minutos más. De esta forma, no asociarán el hacer sus cositas con el motivo del fin del paseo.

Hacen ejercicio.

Claro. Es evidente. Es el beneficio que todo el mundo conoce. Pero aún así hay quien saca a su perrito hasta el árbol de debajo de su portal para que haga su pis y regresan a casa. Un perro que no ejercita sus músculos, que no quema toxinas, que no canaliza su energía, no tardará en ser un perro enfermo.

Además, todas las carreras que no se pegue en la calle se las pegará en casa, con el riesgo que eso supone al mobiliario que tanto valoran. Y basta de escuchar ese argumento de “No, si viven en un chalet con mil metros de terreno. No necesitan salir”. Eso no es cierto. ¿Alguna vez se han detenido esos mismos humanos a observar cuanto de todo ese espacio utilizan para hacer ejercicio? Una ínfima parte, estoy seguro. Tener terreno está genial, a todos nos gusta estar cómodos, pero eso no puede sustituir a los paseos.

La socialización.

Al igual que hacen los humanos, los perros necesitan conocerse, relacionarse, establecer jerarquías, ser educados por los perros adultos, jugar, correr, y por qué no, discutir de vez en cuando. Basta de mantener a los perros de razas pequeñas lejos de los perros de mayor tamaño. No les hacen ningún bien, tan sólo instauran temores infundados.

Si los perros grandes tienen un comportamiento normal, libre de problemas de conducta, no hay nada que temer. Y basta con preguntar a su propietario antes. Ningún Yorkshire Terrier se ha muerto porque un Golden Retriever se haya acercado a olerle, aunque haya quien así lo crea. Y la mejor manera de conocer a otros perros es caminando, varios perros juntos, en una misma dirección. No hay mejor representación de una manada que esa.

Ampliar su mundo.

El universo de los perros es el de los aromas y olores. Los perros salen a olfatear el mundo, mucho antes que a admirarlo. Por ello, durante cada paseo realizan un mapa olfativo muy detallado. Si el recorrido les es conocido, refuerzan su conocimiento de ese área. Recogen olores de cada perro que ha orinado, de las plantas, de las manchas en el suelo, del aroma de los comercios.

Es así como aprenden cómo regresar a su hogar si hay problemas. Y si no conocen el recorrido, olfatean para aprender cada centimetro del nuevo lugar. De este modo amplían su mapa de su mundo. Cuanto mejor conozca el perro su entorno, más seguro de sí mismo y tranquilo se sentirá. El perro que apenas sale, se siente desvalido e ínfimo en el mundo exterior.

Pasear es para ellos como su trabajo.

La mayoría de los humanos se queja de tener obligaciones, pero lo cierto es que enloquecerían de aburrimiento si pasasen día tras día tumbados en el sofá, sin ninguna actividad mental que desarrollar. Los perros también necesitan tener la mente ocupada. ¿Imagináis todo lo que tendrían que hacer para comer viviendo en libertad? Encontrar un rastro, seguirlo, dar con la presa, acecharla, salir corriendo tras ella y luego darle muerte. O recorrer kilómetros y kilómetros de terreno siguiendo el olor de despojos y basuras suficientes para satisfacer el apetito.

¿Qué esfuerzo les cuesta el comer hoy en día? Caminar tres pasos hasta el cuenco y comer hasta quedar llenos. Por eso, el paseo reporta toda esa actividad mental, todo ese esfuerzo intelectual que antes confería el trabajar para lograr la comida. Un perro que ejercita su mente suele ser más equilibrado, tranquilo y maduro, por regla general.

Experiencias vitales.

¡Vale! Los perros no tienen tanta diversidad de experiencias como los humanos, pero necesitan que sus días sean estimulantes, divertidos, diferentes. A veces olvidamos que están vivos, que tienen una vida y lo justo es que la experimenten. Su nuevo statu de urbanitas es algo que les hemos impuesto.

Viven en nuestras casas, pero no debemos convertirlos en presos dentro de lujosas celdas. Cualquier perro prefiere perder casi todos sus caprichos y privilegios a cambio de salir a caminar un rato por el campo o por la playa con sus humanos. O de recorrer orgullos y alegres la ciudad junto a ellos. Todo por vivir, porque sus vidas sean interesantes y no una sucesión de tristes días de encierro con apenas unos minutos de “salida al patio”.

Pensad en todo esto. Prestadles un poco más de vuestro tiempo cuando saquéis a pasear al perro. Cada instante dedicado ellos os lo devolverán multiplicado por diez. Los perros sí que están dispuestos a acompañarnos a hacer todo aquello necesitamos.

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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