Perros de razas potenciamente peligrosas.

La televisión nos muestra noticias a menudo titulares terribles. Pero.. ¿Es esto realmente así? ¿Son estas razas realmente tan peligrosas?

¿perros realmente peligrosos? Pues la respuesta a esta cuestión está más en el campo opinión personal que en la ciencia. A priori, demonizar a una raza por su aspecto físico, por sus atributos, no es justo. Pero lo hacemos constantemente, sobre todo con las denominadas Razas Potencialmente Peligrosas. Y encima lo hacemos mal, porque lo hacemos con unos sí y con otros no.

Como si todos los humanos potencialmente peligrosos compartieran la cualidad de ser musculosos y con poco vello corporal. Algunas de las personas más peligrosas de la historia se alejaban sensiblemente de ese estandar, ¿no creeis? Charles Manson, Ted Bundy o Manuel Blanco Romasanta no eran ninguno ni alto ni grande, pero asesinaron a cientos de personas entre todos. Y Adolf Hitler, pese a su baja estatura y su complexión débil, llevó al mundo entero a la segunda guerra mundial.

Nadie consideraría apropiado mirar con recelo a algunas personas tan solo por el hecho de que sean deportistas y estén musculadas, sean altas o simplemente de complexión grande. Al contrario, esos son los estándares de belleza y salud que tratan constantemente de inspirarnos, el modelo a seguir.

Pero cuando hablamos de animales, los miedos toman las riendas y pasamos a sospechar, acusar y juzgar sin ni siquiera conocerles. Los perros, igual que las personas, no pueden escoger su raza ni su tamaño, les viene dictaminada genéticamente al nacer, y no tienen opción de cambiar esos aspectos.

Considerar que un perro, por tener mandíbula prominente, una gran musculatura y el término Bull en su nomenclatura, ya es un perro peligroso y malo está fuera de toda lógica. Pero vivimos en un mundo con poca lógica, sobre todo en lo referente a animales. O mejor dicho, un mundo en el que la lógica se ha forjado y moldeado para nuestro servicio, el de los seres humanos.

¿Son los perros inscritos en la lista de razas potencialmente peligrosas los más mordedores?

La respuesta es no. En realidad, la del cocker Spaniel es la raza con mayor índice de ataques registrados a nivel mundial. Desde luego, el mordisco de un cocker, aunque doloroso, no alcanza la peligrosidad que la de estas razas.

Por otro lado, la mayoría de los mordiscos sufridos a causa de perros son domésticos y no llegan a denunciarse, sobre todo los de escasa gravedad, por lo que quedan fuera de las estadísticas.  Sin embargo, cuando se trata de ataques (en el grado que sea) por parte de Pitbulls, Akita Inus o cualquier otra raza inscrita en la lista, el número de denuncias asciende debido al factor del temor psicológico inherente a ellas, elevando también la mala fama de los mismos.

¿Es lo mismo un Perro Peligroso que un Perro de una Raza Potencialmente Peligrosa? ¿Y los Perros de Presa?

Pues a mi criterio, no. Partiendo de que soy de la opinión de que no debemos hablar de perros agresivos sino de perros con conductas agresivas, podéis imaginar que mucho menos apoyo la idea de denominar a tal o cual raza como peligrosa. Y la diferencia es clara:

  • Un perro peligroso es un perro que ha mostrado, por la causa que sea, actitudes agresivas hacia otros animales o personas. Puede pertenecer a cualquier raza o mezcla de estas, desde un Chihuahua a un Gran Danés. En este caso, el perro SÍ tiene precedentes de agresión y por lo tanto hay que tener cierta cautela con él, para no desencadenar los estímulos que le hacen mostrar dicha conducta. Lo ideal sería comenzar un tratamiento de modificación de conducta personalizado para él y su problema, para rehabilitar al perro.
  • Una raza potencialmente peligrosa es tan solo una forma de denominar a algunas razas de perros que, por sus características físicas, su gran velocidad, fuerza y tamaño, sus daños PODRÍAN SER muy severos en caso de ataque, lo que no significa en absoluto que tengan por qué atacar. Es como un vehículo de alta velocidad, que en caso de perderse el control, se supone que los daños serán mayores que uno de menor velocidad. Pero la mayoría de vehículos de alta velocidad jamás han tenido ningún accidente, porque son conducidos con normalidad y respeto a las normas. Con los mal llamados Perros Potencialmente Peligrosos sucede lo mismo.
  • En las llamadas razas de perros de presa podemos encontrar animales que no están inscritos en la lista de razas potencialmente peligrosas y otras que sí, aunque es la forma más frecuente con la que se escucha catalogar a algunas razas coloquialmente. Es muy habitual escuchar en el parque que tal perro es malo, que es un perro de presa. La nomenclatura Perro de Presa se puede aplicar a cualquier perro de raza o mestizo que posea un gran desarrollo mandibular y el instinto de morder con tenacidad, es decir, aferrando a su oponente o presa sin soltarla. Estas características no se implantaron en estos perros de forma fortuita: el ser humano fue seleccionando a estos animales para que les sirvieran en el pastoreo de ganado bovino (con bueyes y toros) o en la caza mayor (jabalies y cérvidos de gran tamaño), de modo que si hay un culpable de su gran potencia y los riegos que ésta conlleva, somos los humanos. En este grupo se encuentran la práctica totalidad de los molosos. El doberman o el Akita Inu, por ejemplo, suelen estar inscritos en la lista de razas potencialmente peligrosas, pero sin embargo no son perros de presa, mientras que el Bulldog Inglés o el Dogo de Burdeos son perros de presa (gran cráneo con boca ancha y poderosa), pero su raza no es considerada potencialmente peligrosa.

Pero… ¿Por qué llega a mostrar agresividad un perro?

Las causas son varias, y casi siempre asociadas al miedo o a la protección de algo o alguien. La mayor parte de los conflictos serios, los que acaban con heridas graves o incluso el fallecimiento, están originados por la falta de pericia de uno de los participantes para entender y expresar su propio lenguaje o de gestionar la aparición del estrés.

Aunque nos parezca terrible, lo cierto es que la violencia es una manera frecuente de dirimir los problemas para casi todas las especies animales, incluida la especie humana. Pero entre los perros, con frecuencia, esta violencia no es más que una amalgama de gruñidos, rugidos, amagos, marcajes e intentos de “apaciguar” al de enfrente o de pedirle que se aleje. Hay que aprender a diferenciar entre los signos propios de su comunicación y las actitudes propiamente agresivas, las que van un punto más allá del mero control del espacio.

Agresividad por miedo

Un perro tiene tres opciones ante cualquier cosa que le asuste. La primera, huir, si la distancia y el entorno lo permite. La segunda, ocultarse o guarecerse, si hay elementos que lo permitan. Y la tercera, agredir y expulsar a aquello que le asusta (aunque no sea la intención de éste asustarle). Esto es así , indistintamente de la raza o cruces que tenga. Poco espacio, las molestias ambientales o la actitud del oponente harán que el perro opte por la agresión u otras. Y cuanto más chillemos o nos alteremos, más miedo, y por tanto mas agresividad.

En algunas ocasiones, la conducta de miedo aparece porque el estímulo al que se le expone tiene connotaciones muy negativas para el perro. Pero en un gran número de ocasiones (por no decir la mayoría) simplemente aparecen por desconocimiento de lo que es o representa tal estímulo, por falta de vivencias con él. Ante la duda, se asustan de lo que desconocen. Lo que siempre recomendamos es que los cachorros tengan el mayor número de experiencias posible, para minimizar la aparición de estos miedos. Si tu perro es adulto y ya muestra conductas miedosas, se puede resolver este problema, pero conlleva mucho tiempo y  dedicación.

Agresividad por estrés

El estrés es una herramienta de la biología para instarnos a tomar una decisión ante una situación que considera incómoda o peligrosa. El estrés nos lleva a evitar, huir o eliminar dicha situación. Aquellos que tengan mayor capacidad de gestión tomarán la decisión más fácil, la que menos desgaste conlleve.

Los perros que tengan una peor gestión del estrés tendrán tendencia a emplear la solución más intensa. Porque sean mas nerviosos, porque se sobreexcite jugando, porque su socialización temprana fuese más pobre, etc. Para solucionar un conflicto de nuestro perro motivado por el estrés, debéis mostrar silencio, la mayor calma posible y tratar de no imprimir aún más estrés ni nervios.

Agresividad por protección

Es bastante frecuente que un perro, debido a su innato instinto de guarda, se muestre protector ante la amenaza de que se dañe o arrebate algo que aprecia. Perros de cualquier raza o cruces mostrarán este instinto, pero algunas razas tienen más predisposición a ello, por haber sido seleccionadas buscando este aspecto. Desde defender a los miembros de su familia hasta impedir que se le retire el plato con su comida, pasando por custodiar su lugar de descanso o sus juguetes.

Este problema no es endémico de una raza u otra, sino que se ve afectado por factores como el carácter, la carga hormonal, las experiencias vividas y la enseñanza desde pequeño. La territorialidad estaría englobada en este grupo.

Agresividad por dolor

Es la causa más frecuente de ataque hacia personas, aunque también hacia otros animales. Si un animal es sometido a un dolor intenso, su reacción natural será la de expulsar y alejar a quien se encuentre lo suficientemente cerca como para ser considerado causante de dicho dolor, aunque ésta sea de naturaleza interna, como una otitis. Hay que comprender que en estos casos la agresividad se genera de forma involuntaria, es más bien como un acto reflejo no reflexivo. Su solución pasa por el tratamiento veterinario.

¿Qué consideran las administraciones un perro de Raza Potencialmente Peligrosa?

La normativa estatal que regula a los perros denominados como Potencialmente Peligrosos se recoge en el Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo.

Si queréis leerlo en su totalidad, haced click aquí.

Según indica, La legislación española tiene una idea muy clara y concreta acerca de ello. Además de una lista de determinadas razas, que os mostraré un poco más abajo, sentencia que son considerados perros potencialmente peligrosos aquellos que reunan todas o la mayoría de las siguientes características:

  • Fuerte musculatura, aspecto poderoso, robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia.
  • Marcado carácter y gran valor.
  • Pelo corto.
  • Perímetro torácico comprendido entre 60 y 80 centímetros, altura a la cruz entre 40 y 70 centímetros y peso superior a 20 kg.
  • Cabeza voluminosa, cuboide, robusta, con cráneo ancho y grande y mejillas musculosas y abombadas.
  • Mandíbulas grandes y fuertes, boca robusta, ancha y profunda.
  • Cuello ancho, musculoso y corto.
  • Pecho macizo, ancho, grande, profundo, costillas arqueadas y lomo musculado y corto.
  • Extremidades anteriores paralelas, rectas y robustas y extremidades posteriores muy musculosas, con patas relativamente largas formando un ángulo moderado.

¿Es justa esta clasificación?

Deberían ser muchísimas las razas que deberían tener esta consideración, pero sin embargo no lo están. Los Boxer, por ejemplo, cumplen casi todos esos requisitos, pero sin embargo no están dentro de esa clasificación. Pastores alemanes, Pastores Belgas, Mastines, Dogos de todo tipo, Bulldogs, Alanos, y otro largo etcétera también cumplen muchos de esos aspectos. Y no me cabe duda que el ataque de un San Bernardo, un Pastor del Cáucaso o un Terranova también revierten gran peligro. Y sin embargo no están dentro de esa lista. Entonces… ¿Cuales son los que sí son considerados como perros peligrosos?

Esta es la lista que, en términos generales, son consideradas Razas Potencialmente Peligrosas en España:

  • Pitbull Terrier.
  • Staffordshire Bull Terrier
  • Staffordshire Terrier Americano
  • Rotweiller
  • Dogo Argentino
  • Fila Brasileiro
  • Tosa Inu
  • Akita Inu
  • Cualquier mestizo cruzado con las anteriores.

Además, dependiendo de la Comunidad Autónoma también se establecen restricciones a otras razas. Creo que estas inclusiones están más propiciadas por incidentes aislados concretos que por determinaciones técnicas dictadas por veterinarios o educadores.

Es decir, que se incluyen a tal o cual raza a tenor de si algún incidente ha llegado a la luz pública. Sólo así se explica que en una comunidad autónoma se integre al Bull Terrier en la lista mientras que en la comunidad colindante no lo está, y sin embargo incluyen al Bóxer o al Pastor Alemán.

¿Sufren los perros potencialmente peligrosos algún tipo de discriminación?

Por supuesto. Y no solo la de cargar con la agria e injusta fama de perros asesinos cuando la inmensa mayoría de ellos no han tenido jamás ningún problema de agresividad ni hacia perros ni hacia personas. Las limitaciones impuestas para “salvaguardar” al resto de la sociedad son justamente las causantes de gran parte de la aparición de problemas de conducta. Es decir, que tratando de evitar un problema fomentamos ese problema. ¿Que a qué me refiero? Veamos una a una las normas especiales que conlleva este tipo de perros:

Correa de no más de dos metros:

Dependiendo de la Comunidad Autónoma se recomienda aún una correa de menor extensión. Llegan a especificar de No más de un metro. Cualquier educador canino, adiestrador o etólogo podrá deciros que muchos perros se muestran más hostiles con correa que sueltos, y que cuanta menor longitud, más tensión se genera. ¿Por qué? Porque al limitar su movimiento limitamos también el abanico de posibles respuestas ante una situación inquietante. Suelto o con una correa de gran longitud es posible eludir el encuentro alejándose, realizando una media curva de presentación o por lo menos realizar un cruce sin tensión en el cuello.

Pero con correa corta, los tirones y la tensión está asegurada, la evitación es imposible. ¿Resultado? Un número elevado de experiencias de cruce o aproximación a perros o personas con tirones y tensión de cuello predispone al animal a sentir rechazo a los mismos, y el no poder alejarse les lleva a forzar una expulsión. Y al final, obtenemos la conducta que queríamos evitar. ¿De quien es la culpa? De unas normas que atienden a nuestro alivio y no al bienestar del perro. Bienestar canino = bienestar de la sociedad.

Bozal incluso en los espacios diseñados para el paseo libre de mascotas:

No estoy en contra del empleo de bozales, no me malinterpreteis. Pero a muchos perros les cohibe el llevarlos, y no todos responden igual ante esta inhibición. Al verse limitados en su defensa, algunos se muestran más sumisos, pero otros, al contrario, se muestran más hostiles. Y esta actitud nerviosa e insegura se transmite al resto de los perros que se encuentren con él. Esto crea tensiones entre ellos, sembrando discordia, que no se hubiera dado sin el condicionante negativo del bozal.

El propietario de un perro de una raza catalogada como potencialmente peligrosa deberá llevar positivizar el bozal. Además, observar cual es la reacción del perro con los demás perros cuando lo lleva puesto. Si la reacción es tensa o insegura, aconsejo no liberarlo en el parque junto a los demás. Hay muchas posibilidades de que se origine una pelea, y él estará en inferioridad de condiciones.

Seguro de responsabilidad civil a terceros por un valor superior a 120.000 €:

Es una medida que, en caso de ser necesaria, nos libera de muchos problemas. En lo que es injusto es en que no se obliga al resto de los perros a suscribir dicho seguro. En su caso es opcional. Es una discriminación más. Son muchas las tipologías de perros fuera de esta lista capaces de dañar seriamente a personas o a animales.

¿Son realmente peligrosos por genética o son como sus dueños les han hecho?

Pues según mi opinión, hay un poco de todo y mucho de nada. Son razas creadas por el hombre para fines muy específicos (cazar y pelear). Sus características físicas y emocionales aún están presentes en su carga genética. Esto significa que son fuertes, rápidos, resistentes y dados a los juegos enérgicos. Por otro lado, tratarlos como niños o hacerlo con una fiereza exagerada provocará respuestas de conducta inadecuadas. Esto sucede no porque sean malos sino porque les tratamos de forma inadecuada, fomentando la incomprensión mutua.

Y luego está el factor del dolor. Puede hacer que cualquier perro tenga una respuesta de rechazo enérgica y violenta en un momento concreto. Al igual que cualquier persona podría llegar a tenerla si las circunstancias le llevasen a ello. Pero no hay evidencia alguna que indique que sean más dados a la violencia que otras razas. Para disfrutar de un maravilloso compañero necesitaremos socialización, educación, ejercicio, compañía y alimento.

¿Y es cierto que he de tratar con firmeza a un perro de raza catalogada como potencialmente peligrosa?

Ese es un antiguo cliché. Frecuentemente escuchamos que ha de saber quien manda, quien es el macho alfa de la casa. Nos dicen que si no, se nos irá de las manos. Creo que eso es más propio de mediados del siglo XX que del XXI. Hay que tratarlo como habría que tratar a cualquier perro, ni más ni menos. Con respeto, consistencia de las normas, cariño y comprensión de la especie a la que pertenece.

Si no somos consistentes con las normas que queremos en nuestro hogar, aprovechará la coyuntura en su propio beneficio. Esto no es nada diferente a lo que haríamos nosotros mismos. Luego nos costará mucho más tiempo convencerle de que va a ser privado de las comodidades que ha obtenido. Imaginaos que un día os dan ciertos privilegios en el trabajo y poco después os devuelven a vuestra posición anterior… Es difícil aceptar un retroceso así.

Y si somos violentos con nuestro perro, es muy factible que en algún momento se defienda de nuestros abusos. O peor aún, que redirija su frustración hacia alguna figura más débil de la familia. La violencia es un lenguaje que ningún perro debería experimentar, para que no lo practique él también. Y este tipo de perros tan potente y poderoso menos aún. Educar y domar son cosas distintas.

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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