A menudo creemos que somos el propietario de perro perfecto.

Creemos estar haciendo todo lo que nuestro perro necesita, pero no siempre sabemos qué es. Vamos a daros 11 consejos para que lo logréis:

 

1) Todos los perros necesitan paseos diarios, todos. Todo propietario de perro debe sacarlos a pasear.

Salir a pasear es mucho más que hacer sus necesidades, necesitan estirar la musculatura, conocer y relacionarse con otros perros. Y sobre todo, estimular su inteligencia descubriendo nuevos olores, sonidos y sensaciones.

Tomaos un buen tiempo para pasear. Notaréis los beneficios en casa. Ser el propietario perfecto para tu perro pasa porque le dejes desestresarse, ejercitar los músculos y pasar tiempo con amigos.

 

2) Usad mas el lenguaje corporal y menos el verbal. 

Los perros entienden mejor lo que transmite el movimiento del cuerpo que lo que decimos. Si empleamos solo un lenguaje podrá centrarse en él y el entendimiento será mejor.

Hablar a un perro al que no le hemos enseñado ninguna instrucción verbal de forma clara tan solo le desconcertará. Acabará sin prestarnos atención alguna.

Sin  embargo, todos sabemos hablar con nuestro cuerpo. Pues los perros comprenden mejor el lenguaje corporal. Acercaos pa que se aparte. Alejaos para que os siga. Giraros para que se relaje. Usad el cuerpo y comenzaréis a ser el propietario de perro perfecto.

 

3) Su cartilla veterinaria, al día.

Muchas personas creen que sus perros están protegidos de por vida con las vacunas que les inocularon de cachorros. No es así en absoluto. Algunas tienen una efectividad de un año y otras de dos, todas necesitan recordatorios.

Pero no es solo eso, también debéis protegerles con las desparasitaciones regulares (internas y externas, para los gusanos intestinales o las garrapatas, por poner dos ejemplos).

Cualquier propietario de perro sabe lo costosas que pueden salir las intervenciones veterinarias complicadas. Lo que invirtamos en su protección siempre será mucho menos costoso que lo que cueste tratar las enfermedades. Y evitaremos dolor y riesgos.

 

4) Pasad tiempo de calidad con él, buscad aficiones comunes.

Pasear por la playa, correr con la bici, disfrutar de una terracita, pasar tiempo en el parque con otros perros o practicar algún deporte. Ellos, al igual que nosotros, necesitan realizar actividades que les diviertan, que logren que cada día merezca ser disfrutado.

Someterles a una vida anodina en la que sólo nosotros disfrutemos del tiempo no es ético ni práctico, pues la frustración continuada lleva al estrés, y éste es la puerta de entrada a los problemas de conducta. Cada perro tiene una energía, y tendremos que adecuar nuestra actividad en base a ella. Cada propietario de perro tendrá que aportar a su mascota el ejercicio que ésta necesite.

 

5) No le exijas que sea mas sensato, comprensivo, obediente y calmado de lo que estés dispuesto a ser tú.

Parece una obviedad, pero la realidad nos muestra que no lo es. Con frecuencia encontramos propietarios nerviosos, impacientes o incluso hostiles, que exigen que sus perros sean calmados, pacientes e inofensivos. Y que lo sean siempre, sean cuales sean las circunstancias en las que vivan. Esto no es posible, es una utopía.

Pensad en su comportamiento como en un reflejo del nuestro. Si somos calmados, con el tiempo se calmará. Si somos hostiles, con el tiempo agredirá. Cada propietario de perro logrará un perro afín a sus características emocionales. Como se dice en las rupturas sentimentales: “No es él, eres tú”.

 

6) El perro no es una mera herramienta.

Aunque cace, es mucho más que un mero depredador. Aunque tenga instinto de guarda, es mucho más que un vigilante. Aunque ladre a los extraños, es mucho más que una alarma. Aunque sea buen deportista, es mucho más que un mero conseguidor de medallas. Aunque destaque en una actividad concreta, el perro tiene muchas facetas, y hemos de valorar y disfrutarlo en todas ellas, así como cubrir el resto de sus necesidades. Vivir bien hará que trabaje bien.

 

7) De su alimentación depende su salud y su carácter.

Debemos darles un alimento de calidad, adecuado a su edad y tipología. Hay muchos alimentos para humanos que son nocivos para ellos, por lo que no es recomendable alimentarlo de nuestros guisos.

No debemos confundir el que les guste con que sea adecuado. Un alimento pobre o que le siente mal hará que su sistema inmune se debilite, esté mas expuesto a las enfermedades y esto haga que se sienta mas vulnerable, por lo que puede mostrarse mas inseguro o agresivo de lo normal.

 

8) El aseo no es un lujo, es una necesidad.

Hay quien ve el baño o el cepillado del perro como un signo de snobismo, propio de personas excentricas. Pero estos mismos se alejan si en el tren o el metro coinciden con alguien poco aseado. Bañar al perro una vez al mes hará que su pelo esté en mejor estado y cumpla su papel: evitar que su organismo se enfríe o recaliente.

De igual modo, cepillarlos con frecuencia hará que se desprenda el pelo muerto, saneando su manto. Dependiendo del tipo de pelo que tenga hará falta cepillarlo con menor o mayor frecuencia.

 

9) Esforzarnos por entenderles nosotros también a ellos.

Los perros expresan muchas cosas a través de su lenguaje corporal, muchas mas de las que suponemos. Acudir a clases de educación canina, ser asesorados por un conductista canino o un etólogo o leer alguno de los libros profesionales (no esos libros comerciales que hablan de una raza especifica y que siempre dicen que esa raza es muy obediente, muy cariñosa y excelente niñera) sobre el lenguaje canino y las señales de calma, nos hará ver que intentan expresarse con nosotros constantemente, y que somos los humanos los que no alcanzamos a entenderles casi nunca. O peor aún, a dar un significado equivocado a sus expresiones.

 

10) Ha de tener su espacio, un lugar en el que se sienta seguro y cómodo.

A él le encanta salir al balcón, seguro, pero no que lo encierres en él. Tiene que tener un lugar donde sepa que puede retirarse si hay problemas o se asusta. Un lugar en el que le respetemos y no lo saquemos a la fuerza, donde descansar física, mental y emocionalmente. Su lugar en el mundo. Su Sancta Sanctorum.

Y no nos referimos simplemente a una colchoneta o una mantita para que se acueste en ella, sino de un lugar concreto de la casa, inamovible, en el cual sí colocar su mantita o colchoneta. Pero el referente ha de ser el lugar.

 

11) Lo has adquirido tú. Eres el artífice de vuestra relación. Cuídala y disfrútala.

El perro está en tu hogar porque tú le has llevado a él. Sed afectuosos, cariñosos, cercanos. Sin alcanzar la extravagancia, sin tratarlos como a niños, pues los confunde. Queredles como lo que son, perros, con sus ventajas y sus inconvenientes. Pero queredlos, respetadlos, admiradlos y disfrutadlos durante los pocos años que la caprichosa naturaleza permitirá que estéis juntos. Hacedles felices y os lo devolverán con creces.

Ten por seguro de que si cumples estos 11 puntos, tu perro te admirará y dirá a los otros perros que tiene “un propietario de perro perfecto“.

 

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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