Creemos saber qué es un perro.

Queremos adquirir uno. Llevamos mucho tiempo pensando que sería fantástico, pero… ¿De verdad conocemos lo que representa invitar a un perro a formar parte de nuestras vidas?

Pocas personas saben qué es un perro. Lo que conlleva y requiere. Incluso entre los que ya tienen perro.

Frecuentemente nos encontramos consultas como “yo quiero pasear por una calle abarrotada de gente y que el perro no se separe de mi lado sin usar correa“, “el cachorrito me muerde muebles carisimos y tiene que saber que no quiero que lo haga” o “sabe cuando ha hecho algo mal, porque se esconde de mí“. Este tipo de creencias o de exigencias están basadas en un error muy común: no saber qué es un perro.

Los perros son animales. Esto implica muchas cosas que hay que aceptar innegablemente.

La mas importante es que, como animales, los perros no son objetos inanimados (ser animal y estarse quieto son cosas prácticamente incompatibles). Esta afirmación parece una obviedad, pero no lo es. Tienen mas diferencias con los objetos aparte de comer: piensan por sí mismos. Tienen necesidades y deseos. Y lo mas importante, no tienen por qué coincidir con nosotros en estas necesidades y deseos.

Por ejemplo, al igual que a nosotros, a los perros les gusta socializar. Les encanta “hacer y tener amigos“, conocer a otros perros. Lo olisquean todo. No porque sea su sentido más desarrollado, también porque necesitan estimular su cerebro, mantenerlo en funcionamiento dándole información del mundo de forma constante.

¿Qué es un perro? Un paseador infatigable. El paseo cumple mucha más funciones que impedir que los animales hagan sus necesidades en casa. Sacia su curiosidad y les permite conocer el mundo que les rodea. Conocen a sus vecinos (humanos y caninos). Estiran los músculos, y ejercitan el cerebro y la inteligencia. Da igual que tú quieras que te vigile el campo y que no te importe que orine en él… tu perro necesita salir del campo con mucha frecuencia a pasear y conocer lo que le rodea.

Por todo esto, pretender que el paseo del perro se ciña a que se venga conmigo a comprar el pan es irreal, ademas de cruel, porque ir de compras no le aporta nada a los perros. Si quiero aprovechar el viaje para hacer mis tareas, tendré que ceder en algo, no ir directo a por el pan. Deberé usar una ruta agradable para mi mascota.

Debo dejarle oler e inspeccionar todo lo que le llame la atención y no sea objetivamente peligroso, sin prisas; permitirle interaccionar con los perros que nos encontremos, irme más lejos de lo necesario si el trayecto es muy corto, y en definitiva, dar yo un paseo y de paso comprar el pan, en lugar de pretender que él haga sus necesidades mientras voy a por el pan.

¿Qué es un perro? ¿Un niño peludo?

Un perro tampoco es un humano. Esto implica necesariamente que no son capaces de aprender ni entender ideas exclusivamente humanas, conceptos que nos hemos inventado para poder comprender y controlar mejor el mundo que nos rodea.

Muchas de estas ideas son el Bien y el Mal, la justicia, la responsabilidad, la culpa y el tiempo (mañana, en un rato, anteayer…). Un perro nunca va a saber ni ver si algo está bien o mal, si es justo o injusto, sólo sabrá si le agrada o no, si le beneficia o no, o como mucho, si a sus dueños les gusta o les enfada. O aún más importante, si puede hacerlo o le es físicamente imposible.

Cuando llegamos a casa y nos encontramos una trastada, ningún perro sabrá que ha hecho mal rompiendo ese objeto, solo sabrá que estamos enfadados, y por eso se esconderá. No por culpa, si no por miedo.

 

Tampoco entienden ni entenderán jamás que un objeto sea importante ni valioso, no entenderá que un cable eléctrico es peligroso hasta que se electrocute, no entenderá que un sofá es muy caro de reemplazar, ¿sabéis por qué? exacto, el dinero o el valor de los objetos no significan nada para nadie no humano, es un concepto abstracto. Para ellos, todos nuestros valiosos objetos son piedras y palos que morder o romper, troncos y rocas sobre los que subirse o bajo los que ocultarse; lo más parecido que podrá entender es que le impido romperlo siempre que lo intenta, o que me enfado si lo hace.

Y llegamos a lo que ninguna otra especie se ha acercado a imitar, el lenguaje. Ningún perro habla ni entiende ningún idioma humano. Entienden magníficamente bien (mejor que muchos humanos) los tonos de voz, y sobre todo, los gestos y las actitudes corporales. Cuando estamos tristes, la mayoría de los humanos necesitan que se lo digas, o al menos que se lo confirmes con palabras; ningún perro necesita que se lo digamos, lo ven en nuestro andar lento, en nuestra postura encorvada, en nuestros gestos desganados, lo oyen en nuestra voz apagada. De la misma forma no huelen el miedo, pero ven y oyen sus síntomas si estamos asustados.

No pretendo decir que no sean capaces de aprender algunas palabras de nuestro idioma. Las aprenden, pero jamas entenderán que “tiene que soltar el hueso y no comérselo porque no es bueno para él” es un complicadísimo sinónimo de “suelta”, algo mas fácil de entender; con trabajo y esfuerzo por parte de los dos implicados podrán aprender lo que significa “suelta”, todo lo demás molesta y confunde.

Termino las comparaciones diciendo que un perro tampoco es un bebé de humano. No son felices en brazos de los humanos, no son de cristal y no temen lo que no se ha mostrado como peligroso. A mí puede asustarme perder de vista mi perro en el monte, pero a él no tiene porque asustarle, tal vez le baste con olerme, o quiza incluso se contente con creer que sabe donde estoy.

Hay que respetar qué es un perro.

Son animales mucho mas racionales e inteligentes que la gran mayoría del reino animal, pero eso sigue sin permitirles alcanzar nuestro nivel de razonamiento, para bien y para mal. La misma ingenuidad que les impide pensar que alguien podría ser peligroso salvo que hayan sufrido malos tratos, les impide tener sentimientos de venganza, o rencor. No piensan en que si se separan demasiado podrían no volver a encontrarnos, si se atreven a perdernos de vista lo harán, y si no se atreven, no lo harán.

Pero no dependerá de que el perro prevea lo que podría pasar si toma una u otra decisión, dependerá unicamente de lo que sienta o le llame la atención en este momento, en el ahora, el unico tiempo que conocen los perros. Su mente no puede entender otro. Son capaces de resolver problemas y tomar decisiones, pero siempre con efecto inmediato, no de forma premeditada.

Si, si, muy bonito. Que tenemos que entenderles más y mejor. Pero resulta que yo me he comprado mi perro para que me vigile la casa. Tiene que entender que eso es lo que tiene que hacer. No le daré más de lo que deseo darle“. Bueno, pues aquí hay tal acumulación de errores conceptuales que tendré que explicarme bien; como dijo Jack el Destripador, “vayamos por partes“.

Los perros no entienden la idea de propiedad (<—– idea abstracta). Un perro sólo posee lo que tiene en la boca, y nunca será otro ser vivo, como mucho un ex ser vivo, ahora transformado en presa. Que tú tengas un recibo, que le metas un microchip con tu nombre (todos hemos de hacerlo), que le hayas dado papelitos a su anterior dueño,… a los perros les trae sin cuidado. Se sienten libres en su interior.

Si no deseas darle todo lo que necesita, entonces comprate un perro de porcelana, son mucho mas baratos. Que tú hayas decidido cual es su función y su lugar en el mundo no significa que lo sea. Ni desde luego que él lo acepte y deba someterse a tu irracional decisión. Puede encontrar gran placer en ayudarnos, pero siempre y cuando sus demás necesidades, todas, estén bien cubiertas.

Claro que tienen un instinto protector innato, y se les puede potenciar aún más con entrenamiento. Pero este intinto no debería ser su razón de ser, el único motivo por el cual le mantenemos con nosotros. De ser así, probablemente estemos cimentando futuros problemas futuros.  El egocentrismo humano ataca de nuevo.

Si no sabes qué es un perro no podrás comprenderlo y guiarlo correctamente.

El perro no tiene por qué entender lo que tu egoista voluntad cree que es la Gran Verdad Universal. El humano, ser racional e inteligente es quien tiene la capacidad de entender bien las cosas. Quien tiene que entender lo qué es un perro, sus limitaciones, sus bondades y sus necesidades. Y atenderlas.

Y me dejo para el final la mejor parte: “es que yo lo compre para…“. La mitad de los problemas de conducta caninos se originan por motivos erróneos para adquirir una mascota.

Y la totalidad de los abandonos y los maltratos animales.

Los perros son animales sintientes. Que la ley diga que son una propiedad no significa que el perro y la biología lo acepten. No aceptar qué es un perro solo nos traerá problemas.

“Quiero al perro sólo para que nos haga compañia”. No es justo centrarse en nuestras necesidades sin ver las suyas. Si solo te interesa eso, sal y haz amigos.

“Lo quiero para que nos vigile la casa”. una alarma es mas barata.

“El psicólogo me ha dicho que un perro me hará bien”. Cambia de psicólogo por uno que entienda que no se pueden recetar seres vivos. He conocido casos de depresión que han empeorado al aparecer problemas de conducta en el “perro medicinal”.

“He leido que tal o cual raza son buenos niñeros”. Según internet todas las razas son buenas niñeras. Seguro que hay alguna web que diga que una boa constrictor es una gran arropadora de sabanas y contadora de cuentos. Si tienes hijos, contrata a un canguro humano, o mejor aún, cuídalos tú mismo.

En definitiva, solo hay una razon valida y ética para adquirir una mascota, y es desear cuidarle. Después, te devolverá ese deseo en forma de cariño y diversión, de apoyo y ayuda, de servicio y fidelidad, pero es un intercambio: primero tenemos que cuidarles.

Y nuestra recompensa, su probervial lealtad, vendrá después, cuando el animal vea que somos nosotros quienes cubrimos sus necesidades en lugar de tener que buscarse la vida por sí solo.

 

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

E-dog Educadores Caninos Profesionales

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