Adiestrar a Nala.

Nala es una perra mestiza de, aproximadamente, un año y medio de edad. Sus cruces, Perro de Agua Español y Labrador, han forjado una perra de gran sensibilidad pero con una considerable corpulencia.

Los propietarios nos informaron de que Nala era una perra muy sensible a los ruidos y circunstancias poco familiares de su entorno, muy miedosa, pero que en ocasiones se ponía violenta con aquello que le asustaba y ese comportamiento les tenía muy preocupados.

Hemos de decir que la agresividad por miedo es un problema bastante frecuente, porque basta con que en alguna ocasión en la que el perro se asuste y ladre amenazadoramente y el sujeto de su miedo se aleje ante esta actitud para que el perro realice la asociación: Figura temida por el perro – miedo de perro – respuesta defensivo-agresiva – miedo de la figura temida hacia el animal.

Como imaginaréis, el comportamiento hostil del perro se ve recompensado y por tanto reforzado en cuanto logra que lo que le asusta se aleje (o le alejen a él de la figura que le asusta).

Para rehabilitarla han sido precisas varias cosas que se complementan entre sí: templanza y calma, una desensibilización progresiva y actividades con las que recompensarle.

La templanza y la calma son necesarias, no como actitud de dominación, sino como ejemplo y guía del estado de ánimo que ha de imperar. Ponerse nervioso, gritar o lastimar no ayuda… todo eso tan solo hace que el perro se sienta aún más preocupado. En cambio, si pase lo que pase nosotros nos mostramos serenos, tan pronto le es posible al animal comenzará a imitarnos.

La desensibilización progresiva es un proceso por el cual se trata de ayudar a habituarse a las nuevas situaciones o a las ya conocidas pero que le preocupan, de un modo que el perro sea capaz de gestionar.

La distancia o el tiempo de exposición ha de estar siempre tras el umbral de lo que el perro es capaz de soportar, y poco a poco, experiencia tras experiencia, este umbral se va estirando de forma natural, es decir, cada vez soportará la presencia del estímulo que le preocupa a menor distancia o durante un mayor tiempo (es desaconsejable tratar de lograr ambos objetivos a la vez.

Las posibilidades de éxito y de no empeorar su miedo son mayores si nos planteamos un único objetivo por experiencia). Todo este proceso se complementa con la recompensa ante las actitudes correctas (comida, juego, caricias o simplemente dejar olfatear un arbol durante unos instantes, lo que sea preciso en cada momento), animando así al perro a buscar una nueva oportunidad en la que obtener otra recompensa. De este modo, la participación del perro en el tratamiento es activa y voluntaria, lo que tendrá mayores garantías de éxito.

Por último, el instruirle en unas cuantas señales de obediencia básica nos fue de gran ayuda por varios motivos: por un lado, encontramos tareas generalmente mas ligeras para el perro que el hecho de estar próximo a las cosas que le asustan, por lo que podremos recompensarle con mayor frecuencia, mejorando el ánimo y la confianza del animal.

Por otro, cuando el estímulo que le asusta no es excesivamente amenazador, podremos distraer la atención del perro, creando pequeños paréntesis de alivio emocional. Y además, los propietarios comprueban que tienen un mayor control de la atención del perro, lo que puede minimizar muchas situaciones de peligro.

Este fue el caso de Nala. Tras instruir a los propietarios sobre la actitud serena y ejemplar que deben adoptar para guiar a una perra tan sensible, comenzamos la terapia de desensibilización progresiva, alternándola con el aprendizaje de cosas como sentarse y tumbarse, acudir a la llamada, saludar con la pata o realizar esperas.

De este modo, entre unas actividades y otras ha logrado ganar mucha mas confianza en sí misma y su capacidad de gestión de los estímulos, ya que su umbral de confort ha crecido y sus propietarios ahora son buenos guías, ayudándola a gestionar correctamente la situaciones mas difíciles sin imprimir tensión, miedo o frustración por parte de los humanos.

Esto confirma que es el tiempo, la paciencia, la disciplina calmada, el conocimiento y la constancia son capaces de rehabilitar hasta a los perros mas sensibles.

 

Esperamos que toda esta información te ayude a disfrutar con tu perro!

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