Respeto contra miedo

Es una creencia muy extendida que, si nuestro perro no hace lo que queremos, o no hace lo que queremos, o no lo hace cuando y donde queremos, nos esta faltando al respeto, y como el respeto se enseña, esta línea de pensamiento nos suele terminar llevando al “hay que enseñarle quien manda”. Este razonamiento nace de un error que no solo es frecuente cometer con nuestros perros, si no que también solemos cometerlo entre nosotros, entre humanos, y es el confundir el respeto con el miedo.

“Respeto” es una palabra latina (respectus) que significaba “consideración” o “atención”

Se trata de un valor moral recíproco, es decir, que lo recibes o lo pierdes en base a cuanto das. Es cierto que se educa, se inculca, pero siempre mediante el ejemplo; para que tu perro te respete, tienes que respetarlo.

El miedo, por el contrario, es una emoción de supervivencia, la emoción que se asegura de que nos mantengamos vivos y a salvo, ya sea alejándonos del peligro, o apartando el peligro de nosotros.

Creo que en este punto todos estamos de acuerdo en que una relación basada en el miedo no es sana, productiva, ni desde luego ética, mientras que una relación basada en el respeto es… bueno, nosotros creemos que no hay de otro tipo, toda relación sana empieza en el respeto, y sobre él se construye la amistad, el amor, la complicidad, el trabajo en equipo, o lo que se desee construir.

Aclarado el tema de que el respeto es diferente al miedo, y que también mola más que el miedo, me gustaría poner un pequeño ejemplo.

Imaginemos un, supervisor, empresario o equivalente que sólo se comunica con sus empleados para decirles qué han hecho mal, y a veces sin decirles como deberían de haberlo hecho (no estoy pensando en alguien restregando un hocico en orina, estoy pensando en un empresario), que se expresan con gritos, o insultos, dando manotazos en las mesas, amenazando con despidos, apareciendo en la oficina por sorpresa para que los empleados se mantengan atentos (y tensos), e incluso dándoles mobiliario incomodo (sillas viejas y mesas pequeñas, no me refiero a collares de pinchos). Una vez tengais la imagen de la persona en cuestión clara, intentad imaginaros que sois uno de sus empleados. ¿Respetaríais a esta persona, o la temeríais? ¿trabajaríais con ganas de hacer un buen trabajo o procurando no ser despedidos? ¿consideráis esa oficina un ambiente sano en el que trabajar?

 

 

¿Y en el que vivir toda tu vida?

El miedo y el respeto no solo son diferentes, son incompatibles.

Si tu perro te tiene miedo jamás te respetará. Hará lo que quieres, si logra saber lo que quieres, pero su motivación sera siempre el miedo. Si queréis enseñarle respeto a vuestros perros, esforzaos, aprended sobre ellos, su lenguaje, su comunicación, el funcionamiento de su mente, sus capacidades y sus limitaciones, consideradlos seres vivos con derechos, no solo con deberes, aprended cómo transmitirles vuestros deseos y vuestras normas y aprended cuáles pueden respetar y cuáles debéis abandonar (no son niñeras, no son alarmas, no son medicinas para mi depresión,…), y del respeto hacia ellos, nacerá el respeto hacia nosotros, y entonces sabréis sin lugar a dudas, que vuestro perro os respeta.

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